Lunes, 03 Marzo 1997
Mar03

Sucesión rectoral, aún sin resolver

Para quienes se preguntan si el rector José Doger Corte tiene ya resuelto al interior de su grupo el polémico asunto de la sucesión rectoral en la Universidad Autónoma de Puebla, la respuesta es no.

Ciertamente el rector ha dejado entrever quién es el candidato de sus preferencias, pero se ha topado con resistencias que en los días por venir intentará vencer aunque sin poner en riesgo la endeble unidad de su grupo.

José Doger es un hombre obstinado, pero también pragmático.

Su obstinación por definir casi unilateralmente quién ocupará la principal silla del Carolino después del 4 de octubre, hoy tiene nombre y apellidos: Armando Valerdi Rojas.

Sin embargo, una pregunta flota en el aire: ¿hasta dónde el rector está dispuesto a jugársela con el ex tesorero de la UAP en las elecciones del próximo 23 de septiembre?

Los escenarios pueden variar, pero creo que la respuesta obligada es: hasta que el rector advierta que con Armando Valerdi podría perder las elecciones.

En lo personal, me parece que este empeño por tener bajo su absoluto control los hilos de la sucesión y por tratar de imponer su voluntad, se irá relajando en virtud de algunos factores endógenos y exógenos propios de la actual coyuntura universitaria.

Sobre los primeros, creo que el más importante radica en el grado de aceptación que la candidatura del contador Armando Valerdi pueda tener entre los miembros de la corriente dogerista, especialmente entre los cinco precandidatos que quedarían al margen de la gran decisión.

Los segundos tienen que ver directamente con la organización y posibilidades de las fuerzas opositoras y en particular con las que han comenzado agruparse en torno al ex director del Instituto de Física, Pedro Hugo Hernández Tejeda.

Suponer que la sucesión rectoral ya está definida en beneficio del grupo dogerista -cualquiera que sea el candidato- tras las elecciones de consejeros universitarios que mayoritariamente favorecieron a los candidatos afines a esta corriente, es un grave error.

Ciertamente los consejeros universitarios que el miércoles pasado fueron electos tendrán bajo su responsabilidad la designación del próximo rector, aunque no automáticamente. Es decir, podrán votar como cualquier universitario pero su sufragio en el Consejo Universitario será mandatado, conforme la decisión de sus bases.

Ello significa que si un consejero alumno, profesor, investigador o representante de los trabajadores no académicos es afín al candidato del rector y éste pierde las votaciones en su escuela o unidad académica, su voto dentro del Consejo Universitario será en contra.

Los únicos que tienen voto libre son los directores. Su peso dentro de la máxima autoridad de la UAP es importante, pues representan el 19% de los votos, pero no es definitiva.

Un elemento adicional es que si bien la gran mayoría de los próximos consejeros efectivamente responden a los intereses de la administración central, no existe una seguridad de qué pasará con ellos cuando surja el candidato del rector. ¿Cuántos de ellos avalarán al ex tesorero Armando Valerdi? ¿Qué garantías hay de que el grupo dogerista no se dividirá y de que si ello ocurriera el grueso de los consejeros se mantendrán leales a un rector que va de salida? Son preguntas con una respuesta incierta.

En suma, la sucesión rectoral en la UAP aún es una incógnita con todo y que algunos insistan en oír el canto de las sirenas.

En el campo opositor, esta semana se tendrán noticias relevantes cuando oficialmente el Grupo Universitarios -que en las elecciones de 1990 apoyó a Eduardo Vázquez Valdés frente a José Doger- haga su reaparición en la institución y anuncie su respaldo al físico Pedro Hugo Hernández.

Tal situación no debe ser minimizada bajo el argumento de que el citado grupo ha carecido de presencia en los últimos cuatro años y de que sus principales directivos hoy tienen otras prioridades.

Habría que recordar que en las elecciones de hace siete años esta organización estuvo a punto de ganar la rectoría y que algunos de sus integrantes no sólo cuentan con una basta experiencia en las lides políticas universitarias, sino que actualmente se mueven en otras esferas que mucho podrían influir en el derrotero de la UAP. Ricardo Moreno Botello y Enrique Condés Lara, por ejemplo, laboran para el gobierno federal en la Subsecretaría de Educación Pública y en la Secretaría de Gobernación, respectivamente.

Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas en el campamento pedrohuguista, pues pese a la incorporación de Manuel Pérez Chalini como su virtual coordinador de campaña, la verdad es que el ex director del Instituto de Física aún carece de un equipo sólido de activistas y estrategas que puedan llevarlo con paso firme a la rectoría.

En las filas del dogerismo los factores endógenos parecen ser los más complicados. Por un lado, la candidatura de Armando Valerdi sigue sin reunir el consenso necesario, a grado que su imposición podría provocar una grave fractura y, por otra parte, el rector tiene cada vez mayores problemas para controlar los hilos de la sucesión, maniobrar en beneficio de su ex tesorero y mantener la lealtad y disciplina de sus subordinados.

Tan es así que se ha visto a recurrir a medidas de fuerza, para dejar el claro que no cejará en su intento de convertirse en el gran elector. Un par casos recientes pueden ilustrar nuestra aseveración.

El primero tiene que ver con el despido del representante de la planilla Unidad Laboral, que sin la venia rectoral buscó obtener el apoyo de los trabajadores no académicos del área del centro en las elecciones de consejeros universitarios. Su rescisión, al día siguiente de la jornada, dejó un claro mensaje a quienes como Javier Zárate pretendan irse por la libre en la sucesión rectoral.

El segundo caso es aún más dramático por sus implicaciones y alcances. El jueves 27 el rector José Doger convocó en su oficina a seis de sus funcionarios para anunciarles que al día siguiente tendrían que presentarle sus renuncias con carácter de revocable, lo que significa que éstas podrían quedar sin efecto en los días siguientes.

La disposición entraña un candado que el rector José Doger puede hacer válido en cualquier momento, debido a que la redacción de las renuncias lo pone en condiciones de aceptarlas o no, es decir de decidir quiénes continúan la carrera por la sucesión rectoral y quiénes no.

La aventura implica riesgos mayúsculos, pues no es difícil imaginar qué pasaría si el rector Doger optara por un capricho rechazar todas las renuncias a excepción de la de Armando Valerdi o si por el contrario aceptará todas menos las de Enrique Doger Guerrero y Guillermo Nares Rodríguez, hasta el viernes vicerrrectores de Investigación y de Asuntos Estudiantiles, respectivamente.

Doger Corte sabe que una u otra alternativas podrían en juego la continuidad de su proyecto, por lo que se prevé una salida intermedia.

Seguramente, el rector aceptará por lo menos tres renuncias, entre ellas las de Armando Valerdi y Enrique Doger y reubicará dentro de la administración universitaria a Guillermo Nares, probablemente en la Secretaría General y a Eduardo Lobato, quien venía desempeñándose como vicerrector de Docencia.

El futuro político de Rubén de la Fuente Vélez y Víctor Espíndola Cabrera es un tanto incierto, no sólo porque se ignora si continuarán en el aparato administrativo o formarán parte del equipo de campaña, sino porque legalmente se encuentran imposibilitados de contender por la rectoría.

Así las cosas, habrá que esperar los reacomodos y anuncios que esta semana habrán de ocurrir al interior del equipo rectoral, donde los riesgos de una fractura son cada vez mayores con todo y que pública y oficialmente se diga lo contrario.

Por lo pronto habrá que insistir en algo: el rector José Doger es un hombre obstinado, pero pragmático que en situaciones extremas actúa con inteligencia y es capaz de reconsiderar sus decisiones, por muy firmes que parezcan. Quizá la muestra más fehaciente de esta afirmación es que don José optó por guardar en espera de mejores tiempos su propuesta de que los candidatos a la rectoría tengan maestría, doctorado o estudios de especialidad, y que el periodo rectoral de amplíe de cuatro a seis años.

EN CORTO

            En los altos niveles del clero católico de Puebla hay indignación por las recientes reformas y adiciones al Código de Defensa Social del estado que impiden que un ministro de culto religioso pueda alcanzar fianza cuando sean acusados de incurrir en delitos electorales. Resulta que mientras a nivel federal, el Código Penal establece en su artículo 404 que los ministros de culto serán sancionados hasta con quinientos días de multa por inducir al electorado a votar en favor o en contra de un candidato o partido político, en Puebla este mismo delito se castiga -según el artículo 446 del código de referencia- con una multa similar pero con seis años adicionales de cárcel. Y aunque los priístas han presentado ya su disculpas a la jerarquía eclesiástica local, so pretexto de la iniciativa de reformas fue presentada por los diputados perredistas Laura Roldán Rubio y Alejandro Belisario López Bravo, la verdad es que el asunto tiene muy inconformes a los clérigos que saben que dichas modificaciones habrían quedado canceladas si el PRI hubiera querido. ¿O no? ***** Aunque seguramente ni enterado está, el director del DIF estatal, Pierre Gilly Díaz, se convertirá en el transcurso de los próximos días en uno de los funcionarios más envidiados de la administración pública, pues por una disposición de la señora Nilda Patricia Velasco de Zedillo Puebla forma parte de los doce Sistemas DIF que este año serán incorporados al millonario Programa de Asistencia, Salud y Educación (PASE). ***** Será entre 13 y 14 de marzo cuando el hermano de la lideresa estatal del PAN, Gerardo Aranda Orozco, asuma la presidencia de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), llevando dentro de su Consejo Directivo a tres empresarios de la región como son Pablo Rodríguez Posada, Gerardo Navarro Montero y Jorge Roberto Espina Reyes. Este último incluso podría ser nombrado vicepresidente o repetir como miembro de la Comisión Ejecutiva del sindicato patronal nacional. ***** La inclusión de la politóloga María del Carmen Díaz Amador en el quinto lugar de la lista de candidatos de Puebla a diputados plurinominales del Partido Acción Nacional es producto de tres voluntades: la de Ana Teresa Aranda de Orea, la de Gabriel Hinojosa Rivero y la de Felipe Calderón Hinojosa. ***** Una trivia: A qué político poblano le resultará sumamente incómodo el último número de la revista ``Actual'' y concretamente la sección ``La Dolce Vita'' que reseña la boda del hijo de Alejo Peralta con Mariana Tort en la hacienda de Pastejé. El asunto no es para menos, pues ayer se conoció que un juez federal giró una orden de aprehensión por defraudación fiscal en contra de Carlos Peralta. ***** Para quienes aseguran que el todavía presidente del PRI, Miguel Quirós Pérez, nunca se la juega por sus amigos, deben saber que don Miguel es el principal promotor del ex jefe del Estado Mayor Presidencial, Miguel Angel Godínez Bravo, a quien lo mismo placea entre la hight society que en la cúpula clerical. ***** Los escándalos que a nivel nacional se han destapado con el narcotráfico, la detención del general Jesús Gutiérrez Rebollo, la captura del capo Oscar Malherbe de León y las revelaciones de algunas publicaciones norteamericanas que involucran a connotados políticos y gobernadores con el tráfico de estupefacientes, pronto podrían salpicar la entidad. Hay que estar pendientes y tomar las noticias con prudencia. ***** Este fin de semana el general José Domingo Garrido Abreu asumió la comandancia de la XXV Zona Militar con sede en Puebla, en sustitución de Manuel Orozco Pimentel. El nuevo comandante es un experto en cuestiones de guerrilla, contraguerrilla y seguridad nacional. ***** Este lunes a las 19:00 horas tendrá lugar en el Hotel del Portal la primera asamblea de la Coordinadora Ciudadana que en Puebla preside Alfredo Sandoval González y a nivel nacional Antonio Sánchez Díaz de Rivera. ***** Ya hay fecha y lugar para el cambio de mesa directiva de la Asociación Poblana de Comercio Automotriz, donde Fernando Rivera García sustituirá en la presidencia a Fernando Ventosa. Será el miércoles 5 de marzo en el restaurante La Quinta, de esta ciudad, al que también acudirá como invitado especial el gobernador Manuel Bartlett. ***** La reportera Irma Sánchez Meneses renunció después de muchos años a la ``Tribuna'' de Enrique Montero Ponce. No descarte que pronto reaparezca en otra estación del cuadrante radiofónico. ***** Quizá no lo sepan, pero las renuncias de Roberto Santacruz Fernández, Rafael Sánchez Vázquez y Marco Antonio Contreras Sánchez como consejeros electorales del IX distrito de Puebla de poco o nada servirán ya, al propósito con que fueron concebidas: cuestionar la llegada de Roberto Vélez Pliego a la Dirección del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la UAP. Una llamada telefónica puso fin a esta maniobra que deja malparadas a las autoridades de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UAP. ***** Esta semana se tendrán nuevas noticias sobre el caso del regidor Julio Moctezuma Yano que por vías fraudulentas pretendió ser nominado por Acción Nacional a una diputación federal. No descarte que una comisión del Comité Directivo Municipal de Puebla acuerde iniciarle un procedimiento para amonestarlo e incluso suspenderle sus derechos políticos como militante panista. ***** Salvo un cambio de señales de última hora, Antonio Sánchez Loaiza será quien sustituya a Mario Marín Torres en la Secretaría de Gobernación del estado cuando éste sea nombrado presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, en relevo de Miguel Quirós. ***** Gracias. Y hasta la próxima.