Lunes, 09 Julio 2001
Jul09

Las traiciones de Mario Marín en el proceso interno del PRI

Si el proceso de selección de candidato del PRI a la presidencia municipal de Puebla dejó un gran perdedor, ése es, indiscutiblemente, el alcalde Mario Marín Torres.

Su fracaso no sólo estriba en la derrota de Mario Montero Serrano frente a Carlos Alberto Julián y Nacer en la puja por la nominación, sino en el rechazo y desconfianza que sembró entre quienes le darían soporte político para -como ambiciona- llegar a Casa Puebla.

Me refiero, en primer término, al grupo bartlista que hace cerca de un año, en casa del hoy notario público Carlos Meza Viveros, se planteó el objetivo de impulsar a Mario Marín como sucesor de Melquiades Morales Flores en la gubernatura del estado. Y, en segundo, al grupo monterista que en este proceso se quedó a un tris de conseguir para Mario Montero la postulación del PRI para presidente municipal.

El resquemor de los bartlistas hacia Mario Marín tiene su origen en un hecho estrechamente vinculado con la reciente contienda interna priísta.

La historia es más o menos la siguiente:

Resulta que después de que Francisco Labastida Ochoa perdió las elecciones para presidente de la República, hace casi un año, algunos personajes ligados al ex gobernador Manuel Bartlett Díaz empezaron a reunirse con mayor frecuencia. Entre ellos, Ignacio Mier Velasco, Julio César Bouchot Garrido, Isabel Merlo Talavera, René Sánchez Juárez, Salomón Jauli Dávila, Jorge Estefan Chidiac, Angel Pacheco Ahuatzin, José Esquitin Lastiri, Ignacio García de la Cadena, Faustino Zoncatl Amatitla, Isaí Bautista y Jorge Murad González.

Algunas reuniones tenían lugar en casa de Mario Marín, otras en la de Carlos Meza o Ignacio Mier y las menos en el consultorio de Eduardo Vázquez Valdés. En uno de estos encuentros, los principales miembros del grupo diseñaron una estrategia para recuperar la administración pública estatal en el 2005.

Dos fueron los objetivos que se plantearon para conseguirlo: uno, mantener el control de la presidencia municipal de Puebla con una gente ligada a ellos y, dos, apuntalar a Mario Marín como aspirante a la gubernatura.

Como parte del primer propósito, los bartlistas resolvieron apoyar las precandidaturas del entonces director general de Banobras, José Luis Flores Hernández, y del diputado local Eduardo Vázquez, ambos para la alcaldía.

Pero las aspiraciones de José Luis Flores, quien en 1998 disputó a melquiades Morales la nominación del PRI por la gubernatura, fueron cortadas de tajo desde Casa Puebla. Y es que el mandatario destacó que si José Luis Flores era el abanderado del PRI y perdía las elecciones, no faltaría quien -dentro de su propio partido- le echara la culpa y lo acusara de la derrota como resultado de una supuesta venganza política.

Flores entendió el mensaje, y a los pocos días se autodescartó.

Ante tal escenario, los bartlistas -incluido Marín- fueron convocados al domicilio de Carlos Meza para resolver quién sería finalmente su abanderado a la alcaldía. En la discusión, Valentín Meneses Rojas propuso el nombre de Mario Montero, pero la mayoría lo rechazó.

Entonces, la decisión que tomaron fue apoyar a Vázquez Valdés, no sin antes reconocer que lo primero que tendrían que hacer era fabricarle una imagen. Y esa tarea se la dejaron a Mario Marín y a la gente de su ayuntamiento.

Si bien el alcalde no dio un sí tácito, tampoco dijo que no, por lo que todos entendieron que el ex secretario de Salud de Manuel Bartlett era el bueno.

Pero pronto comenzaron los problemas, pues Marín dejó de asistir a las reuniones y Vázquez Valdés empezó a percibir señales de frialdad del presidente municipal. Es más: dejó de tomarle las llamadas y la estructura municipal comenzó a promover -en ciertas ocasiones de forma descarada- la precandidatura del secretario general del ayuntamiento, Mario Montero.

Frente a la sorpresa de algunos, Marín negó al principio apoyar a éste para la alcaldía. "Montero no puede ser presidente (municipal), será diputado... la imagen de su papá le hace mucho daño", decía a los bartlistas cuando le reclamaban qué pasaba con el compromiso con Vázquez Valdés.

Y después, cuando sus acciones en favor de Montero se volvieron inocultables, la justificación de Marín fue que el grupo no podía arriesgarse a una sola carta o a depositar sus huevos en una sola canasta.

Hoy, pasado el tiempo, las consecuencias del divorcio están a la vista: Vázquez Valdés fue un aspirante de relleno, Marín no sólo recibió una lección del gobernador Melquiades Morales, sino que también terminó enfrentado con los bartlistas, quienes a su vez nunca se sumaron a Mario Montero.

Sin embargo, esto no fue todo, pues hay que añadir un segundo factor que sitúa a Mario Marín como el gran perdedor de este proceso: la desconfianza que entre los monteristas provocaron algunas de sus acciones y comentarios, sobre todo en la víspera de que conocieran los resultados de las encuestas.

En particular la comida con que fue agasajado el jueves 28 de junio con su motivo de su cumpleaños número 47, y las declaraciones que ahí hizo en presencia del gobernador y la clase política poblana.

Y es que su discurso acerca de la lealtad que guarda al jefe del Poder Ejecutivo estatal y su compromiso de que no habría un choque de trenes cualquiera que fuese el resultado del proceso interno del PRI, fue recibido por los monteristas como un desalentador signo de derrota. Pensaron que Marín había cedido la plaza y todo en aras de salvar su proyecto personal.

No en balde al abandonar el jardín donde se efectuó la comida, allá en el fraccionamiento Zavaleta, el periodista Enrique Montero con tono de molestia confesó a uno de sus allegados: "este chaparro ya nos traicionó".

 

EN CORTO

      La ventaja que Mario Montero Serrano sacó a Carlos Alberto Julián y Nacer en la encuesta efectuada por el Centro de Investigación sobre Opinión Pública de la Universidad Autónoma de Puebla (CISO-UAP), fue de casi nueve puntos. Montero, según el sondeo de la UAP en los seis distritos de la capital, resultó más conocido que Nacer e incluso con mayor potencial de voto. Sin embargo, frente al panista Luis Eduardo Paredes Moctezuma, su nominación ponía al PRI contra la pared. A la pregunta: ¿Por quién votaría si los candidatos a la presidencia municipal de Puebla fueran Luis Paredes y Mario Montero?, el 48.2% de los entrevistados respondió que Paredes y el 32.9% que Montero. La misma pregunta, pero incluyendo a Nácer en lugar de Montero, arrojó que el 38.4% votaría por el panista y el 37% por el priísta. Otro dato importante que resalta en la encuesta es que la diferencia entre el PAN y el PRI en la capital del estado se ha estrechado en los últimos seis meses de 30 a 5 puntos. En enero, los panistas tenían el 56% de las preferencias contra el 26% del PRI, y en junio el PAN alcanzó 41 puntos contra 36 de los priístas. Sin embargo, un resultado aún más revelador es que la gente piensa que el PRI será el partido triunfador en los comicios del segundo domingo de noviembre. A la pregunta: ¿Qué partido cree que ganará las elecciones?, el 50.6% respondió que el PRI, el 29% que el PAN y sólo el 1.2% que el PRD. ***** A propósito. Esta semana el ex rector de la UAP, José Doger Corte, reaparecerá como probable candidato externo del Partido de la Revolución Democrática a la presidencia municipal de Puebla, por decisión del grupo de "Los Chuchos" (Jesús Ortega Martínez y Jesús Zambrano Grijalva) que en alianza con Amalia García Medina controlan hoy el Comité Ejecutivo Nacional de este instituto político. De acuerdo con fuentes dignas de crédito, José Doger forma parte de la lista de nombres que el PRD sondeará para elegir candidato a la alcaldía, junto con el empresario gasero Eduardo Ochoa Jiménez, el diputado priísta Víctor Gabriel Chedraui y el profesor universitario Rafael Cepeda Morales. ***** Otro partido que también anda a la caza de José Doger es Convergencia por la Democracia, quien incluso ofreció al ex rector de la UAP el primer lugar en su lista de candidatos plurinominales de diputados al Congreso del estado. ***** Cualquiera que sea finalmente la decisión de José Doger, su incursión en el proceso electoral puede generar complicaciones en la UAP, no sólo por la inminente reelección de su primo Enrique Doger Guerrero para un segundo periodo de cuatro años, sino porque no faltará quien intentará extrapolar la sucesión rectoral en la UAP con los comicios de diputados y presidentes municipales. ***** La sesión del Consejo Universitario de la UAP donde se aprobará la convocatoria para el nombramiento de rector finalmente no se realizará este viernes 13 (¿acaso por un asunto de superstición?), sino el viernes 20 de los corrientes. Según el proyecto de convocatoria, cuyo gráfico se publica en este espacio, la auscultación de aspirantes se efectuará entre el 15 y el 21 de agosto, la declaración de idoneidad el miércoles 22 y el registro de candidatos el viernes 24. Y las campañas se desarrollarán del 30 de agosto al 21 de septiembre, a fin de que la elección se realice cuatro días después, es decir, el martes 25 de septiembre. ***** Una trivia: ¿Cuál fue el motivo del último pleito entre el secretario de Finanzas y Desarrollo Social, Rafael Moreno Valle Rosas, con el titular de la Secretaría de Desarrollo Económico, Antonio Zaraín García? Un par de tips: el asunto tiene que ver con un hermano del coordinador general de administración de la SFDS, Antonio Peniche García, y la asignación a éste de un auto último modelo, sin el visto bueno de su jefe en la Secretaría de Desarrollo Económico; el escándalo llegó hasta el secretario de Gobernación, Héctor Jiménez y Meneses, la tarde del viernes 22 de junio. ***** Preguntas para sembrar intrigas: ¿A quién en realidad debe Eukid Castañón Herrera su nuevo nombramiento en la Secretaría de Gobernación? ¿Acaso a su nuevo jefe, Héctor Jiménez, a quien ayudó en su campaña para ser diputado local, o a su ex jefe, Rafael Moreno Valle? ¿Que pasará ahora con la estructura político electoral de la Dirección de Desarrollo Institucional Municipal? ¿También pasará a Gobernación, junto con Héctor Laug, y Néstor "El güero" Gordillo? ¿Quién se encargará ahora de acercar al secretario de Finanzas con los presidentes municipales, para promoverlo como candidato a gobernador en el 2004? ¿O es que el cuñado de Eukid Castañón, Luis Ernesto Galicia, ya cubre esta función desde su modesta posición de coordinador de giras del secretario Rafael Moreno Valle? Y la última: ¿Tendrán algo que ver los problemas personales y pleitos sentimentales de Juan Carlos Morales Páez, director de Apoyo a la Operación, con Marcela Pérez, subdirectora de Obra Pública del Programa de Desarrollo Institucional Municipal (DIM), en el rezago que presenta la comprobación de gastos del Ramo 33 destinados a presidentes municipales? Son preguntas, que conste. ***** Aunque será el Comité Ejecutivo Nacional del PRD el que designe y ordene la lista de candidatos a diputados por el principio de representación proporcional, todo parece indicar que el grupo del diputado federal Luis Miguel Barbosa Huerta será el que lleve mano, en las personas de Jesús Alonso Cañete, Victoria Melo y/o Socorro Quezada Tiempo. Otros perredistas que también quieren ese hueso y que harán circo, maroma y teatro por conseguirlo son el secretario general de la dirección estatal provisional, Servando Galindo Ríos, así como Jorge Amaya Aquino y Ricardo Jiménez Avila. ***** Y hasta la próxima.