20/Octubre/2002
Blanca Patricia Galindo

Que Puebla ocupe hoy el quinto lugar nacional en pobreza tiene sus motivos: aquí, 55 de sus 217 municipios están catalogados como de muy alta marginación, dos de éstos, Eloxochitlán y Camocuautla, forman parte de la lista de los pobres más pobres del país, mientras 109 más se enfrentan a la alta marginación.

Y aunque los programas puestos en marcha por los gobiernos estatal y federal, entre los que destaca el de microrregiones, avanzan, el reto es demasiado grande como para resolverlo en un solo sexenio.

En la Sierra Norte se vive, con mas claridad, este fenómeno: en la zona norte 2, de acuerdo con una distribución de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), los 12 municipios que la integran son de muy alta marginación. Lo anterior, aunque en las frías cifras, significa que sus habitantes se encuentran por debajo de la media nacional en indicadores como electrificación, drenaje, analfabetismo, servicios de salud, piso firme y agua entubada, entre otros.

Pero la Sierra Negra no se queda atrás: Coyomeapan, Eloxochitlán, San Sebastián Tlacotepec, Vicente Guerrero, Zoquitlán, San Antonio Cañada y Ajalpan forman parte de los municipios con mayor marginación.

De acuerdo con Rocío Moreno, coordinadora del Copladet, en Puebla existen 154 municipios de muy alta y alta marginación, agrupados en 52 microrregiones por parte del gobierno estatal y en 13 por el federal. En cada una de las zonas, dijo, se tienen ya programas específicos de combate a la pobreza, respaldados no sólo con fondos públicos, sino ahora con privados.

Y es que hace siete meses, durante una gira del Presidente Vicente Fox, se puso en marcha aquí uno de los proyectos que promete ser un pilar en esta misión: Adopta una microrregión.

De 52 empresarios que de manera original decidieron sumarse a este proyecto, ahora suman ya 69; a decir de Rocío Moreno y de Santiago Creuheras, este último subsecretario de Desarrollo Regional de la Sedeco, varios de ellos han decidido destinar incluso recursos económicos para apoyar el desarrollo de las zonas en que están asignados.

Originalmente, dice Rocío Moreno, la invitación del presidente Fox fue para que se convirtieran en contralores sociales en las distintas microrregiones, sin embargo, al darse cuenta de la pobreza imperante en éstas, hay quienes tradujeron su apoyo en algo mas, que puede ir desde la generación de empleo, hasta el apoyo en obras.

Hasta hoy, agrega, se tienen ya recabadas 2 mil 797 demandas priorizadas. En este año, dijo, se aplicarán en total 700 millones de pesos para este programa, de los cuales, la mayor parte, 61%, será para caminos carreteros.

En cuanto a los primeros logros que se tienen, dice Rocío Moreno, se encuentra el apoyo a 12 mil 779 viviendas a las que se dotará de piso firme, requisito básico para que se vaya superando la pobreza.

Los hombres del dinero

El trato con los empresarios que decidieron adoptar una microrregión lo tiene cada una de las dependencias estatales, aunque uno de los vínculos esenciales es el de la Secretaría de Desarrollo Económico.

Al respecto, Santiago Creuheras comenta que la experiencia y los resultados obtenidos en este programa han sido satisfactorios, pues los empresarios pasaron de las palabras a los hechos.

He aquí la relación de quienes apoyan las zonas marginadas de Puebla:

Raymundo Alonso Sendino, Carlos E. Peredo Grau, Rubén Contreras Reyes, Ángel Haces Alarcón, José Armando González Quiroz, Moisés Abraham Baptista y Máximo Cajigal  Manilla, por lo que toca a la Sierra Nororiental.

Alfonso de Vega Garlia, Carlos Baños Aparicio, Jorge Morales Obregón, Esteban Cázares Hernández, Guillermo Cázares García, Carlos Miguel Carsolio Larrea, Eloy Fonseca, Pilar Fonseca, Enrique Rivera  Cortés, Gaspar Henaine Pérez, José Manuel González. Toscana, Antonio Maraña Ricaño, Martín Josephi Wellmann, Pablo Baeza Mireles y Ricardo Henaine Mezer, en la Sierra Norte.

Jorge García de la Cadena Romero, Socorro Romero Román, Ari Kahan, Armando Prida, Huerta, Alejandro Montoro Sasía, Ángel Barroso Sánchez y José Ignacio Fernández Álvarez, en la Sierra Negra.

Jorge Hernández Monterrosas, Rafael Moreno Valle Buitrón, Fam. Lozano Torres, José Antonio Posada de la Paz, Humberto Montaño Curripio, Gilberto Marín Quintero, Alejandro Couttolenc Villar y Alberto Bello López, en el Valle de Atlixco y Matamoros.

Álvaro Haces Alarcón, Humberto Ponce de León Ahumada, Gregorio Cano Escalante, José Ignacio Menéndez Priante, José Balderrama Sánchez, Julián Abed Cesín, Armando Reyes Oliver y Pablo Abraham González, en la región de Serdán.

José Chedraui Alam, Amy Camacho Wardle, Rafael Moreno Valle, Sergio Cué Morán, Jorge Bautista Pérez Salazar y Jorge Hernández Monterrosas, en la región Angelópolis.

Rodrigo Catalán Peralta, Amado Henaine Bojalil, Sergio López Iñiguez, Rómulo O´farril Jr., Andrés Baños Bandin, Eduado García Migoya, Leticia Coello Eboli, Félix Sánchez Casares, Luis Escudero Montoto y Manuel Espinosa Maurer, José Chedraui Alam, Carlos Solana Pumarino, Arturo Luna Santos, Miguel A. Creuheras Díaz, Juan C. Creuheras Díaz, Norma Sentíes de Gómez, Guillermo Gómez Sentíes, Gustavo Gómez Sentíes y Tomás Pérez Fernández, en el caso de la Mixteca.

Los representantes de la Sedeco y de la Secretaría de Finanzas coinciden en que todos estos empresarios contribuyen, en la medida de sus posibilidades, a lograr que las regiones más pobres del estado combatan la marginación, pese a que este reto no es fácil de vencer.

En tanto, el coordinador de Microrregiones de la Sedesol, Luis Liceo, puntualiza que el combate a la pobreza requiere de recursos económicos, pero sobre todo de la concientización de la sociedad, a fin de que se dé una mayor contribución para mejorar las condiciones de vida de quienes habitan en las zonas marginadas.