04/Octubre/2004
e-consulta

Presenta MMT su propuesta en Seguridad P√ļblica

Ayer, el candidato del PRI a la gubernatura del estado, Mario Mar√≠n Torres, present√≥ su propuesta de gobierno sobre seguridad p√ļblica. A continuaci√≥n el texto √≠ntegro:

 

Se√Īoras y se√Īores representantes de los diferentes¬† organismos empresariales.

Se√Īores representantes de las organizaciones e instituciones civiles y no gubernamentales.

Representantes del sector laboral: centrales obreras, sindicatos y organizaciones independientes.

Representantes de los medios de comunicación.

Rectores de nuestras universidades, tecnológicos y centros de educación superior del estado.

Amigos todos:

La seguridad p√ļblica es uno de los temas de mayor importancia en la agenda de los gobiernos de todo el mundo, es una tarea relevante e irrenunciable de la funci√≥n administrativa del estado.

La seguridad p√ļblica es la garant√≠a de orden, respeto y paz social que un gobierno debe brindar a la sociedad.

Pero el orden, respeto y paz social, tienen raíces profundas en los valores y cultura cívica, que la misma sociedad adquiere y promueve para sí misma.

El estado de derecho es justamente el marco y los par√°metros que la sociedad exige, para la convivencia social plena.

La criminalidad y la violencia, son un problema mundial que tiene características particulares en los distintos países o regiones del mundo. Todas las sociedades la padecen con mayor o menor incidencia.

Las causas que la generan tambi√©n son m√ļltiples,¬† entre otras, se mencionan con m√°s frecuencia las siguientes:

El deterioro de la vida mediante la frustración individual; la desesperanza psicológica y económica; la falta de oportunidades para la realización personal y colectiva; el derroche y la prepotencia de unos hacia otros; la sobrepoblación urbana; la violencia intrafamiliar; la violencia difundida por medios de comunicación; la pornografía; el alcoholismo, la drogadicción y la corrupción.

Carlos Saravia Castill√≥n, en su libro ‚ÄúLa criminalidad en M√©xico‚ÄĚ, se√Īala que ‚Äúsi bien es cierto que la pobreza, la falta de recursos t√©cnicos o culturales, el alcoholismo y la drogadicci√≥n son factores criminol√≥gicos importantes, tambi√©n es verdad que no son absolutamente determinantes‚ÄĚ, como pareciera ser.

Para ilustrar lo anterior, refiere casos como el de China y Cuba, con muy bajos ingresos per cápita y reducidos índices de criminalidad.

Amsterdan y Copenhague est√°n atestados de bares y restaurantes que ofrecen bebidas alcoh√≥licas y marihuana como complementos de sus men√ļs, y a la vez son ciudades seguras y tranquilas en Europa.

Luego entonces, la criminalidad en los países desarrollados no se debe a causas de la pobreza, más bien se atribuye a factores como: el deterioro moral o cultural; la pornografía; la violencia y  la corrupción.

En México, las cifras de incidencia delictiva son altas. El lugar que nuestro país ocupa en el contexto internacional es preocupante.

La INTERPOL, que entre sus funciones realiza la medición de la incidencia delictiva en el mundo; en el 2003 colocó a México en el décimo tercer lugar entre los países con mayor comisión de actos delictivos.

En cuanto a los pa√≠ses latinoamericanos, seg√ļn este organismo internacional, ocupamos el segundo lugar, solamente superados por Chile que ocupa el n√ļmero d√©cimo segundo en la escala mundial.

Otros organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y la Organización de las Naciones Unidas nos ubican en sitios más alejados del primer lugar, ocupamos las posiciones 28 y 36, respectivamente.

El an√°lisis de esta clasificaci√≥n nos se√Īala de manera lamentable, que el 44% de los delitos que se cometen en nuestro pa√≠s est√°n asociados con violencia, esto agrava la situaci√≥n porque el da√Īo que se genera al ciudadano es por partida doble.

A nivel federal, los delitos más graves y de mayor incidencia son los siguientes: narcotráfico, lavado de dinero, asociación delictuosa, tráfico de indocumentados, asalto y robo de mercancías en carreteras.

El Instituto Ciudadano de Estudios sobre Inseguridad (ICESI) revela que en el a√Īo 2003, en M√©xico se cometieron un mill√≥n y medio de delitos tanto del fuero federal como del fuero com√ļn, no obstante, tambi√©n es lamentable observar, que de este total de acciones delictivas, la gran mayor√≠a son del fuero com√ļn correspondiendo su atenci√≥n a las entidades federativas.

Como respuesta a esto, la pol√≠tica que el gobierno federal dise√Ī√≥ para abatir la delincuencia, no cancel√≥ la estrategia implementada por los gobiernos pasados, introdujo variantes que se sobrepusieron a la anterior, con resultados a√ļn inciertos.

Por principio de cuentas, se desestim√≥ la utilidad del Sistema Nacional de Seguridad P√ļblica, instituido el 31 de diciembre de 1994, mediante las modificaciones a los art√≠culos 21 y 73, fracci√≥n vig√©sima tercera de la Constituci√≥n Pol√≠tica de los Estados Unidos Mexicanos.

Entre las funciones más relevantes del anterior Sistema Nacional, se encontraban las reuniones periódicas entre los estados para identificar las regiones o entidades federativas de mayor incidencia delictiva, y evaluar sus principales vulnerabilidades y deficiencias.

De esta manera, mediante instrumentos financieros, tecnológicos, de capacitación y participación ciudadana, procuraba mantener la homogeneidad del sistema, garantizando la coordinación interinstitucional, para hacer frente a las acciones delictivas de mayor impacto en el país.

El actual gobierno federal optó por una nueva estrategia, fortalecer la Policía Federal Preventiva (PFP). Se firmó un acuerdo para la operación en la zona centro del país, y se creó el Programa Nacional de Estandarización de Policías Preventivas.

Se cre√≥ la Agencia Federal de Investigaci√≥n (mejor conocida como la AFI), con la finalidad de descentralizar el combate a la criminalidad, incrementando los recursos a las entidades federativas, para que √©stas la prevengan y combatan con sus propias pol√≠ticas p√ļblicas.

Las medidas no han sido del todo afortunadas, s√≥lo produjeron la impresi√≥n de volver a la antigua fragmentaci√≥n del Sistema Nacional de Seguridad P√ļblica.

Esto ha tra√≠do como consecuencia el resurgimiento de marcadas diferencias entre la incidencia delictiva regional en el pa√≠s, y contradicciones entre la Presidencia de la Rep√ļblica y otros √≥rdenes de gobierno, la m√°s relevante es la sostenida por el Presidente Vicente Fox y el Jefe de Gobierno del Distrito Federal Andr√©s Manuel L√≥pez Obrador, cuando el pasado 6 de julio el primer mandatario se√Īal√≥ que la ciudad de M√©xico era de las zonas m√°s inseguras del pa√≠s.

La declaración evidenció la falta de coordinación entre autoridades, y la manera en que el gobierno federal se desentiende de un problema que constitucionalmente debe de ser una de sus más altas responsabilidades.

Las contradicciones crecieron cuando el Jefe de Gobierno de la capital del pa√≠s, acus√≥ a la Presidencia de la Rep√ļblica de alentar la marcha ciudadana realizada en la ciudad de M√©xico el pasado 27 de junio, esto agrav√≥ el problema al politizar un tema de extrema delicadeza.

Si bien la Ley que cre√≥ las Bases de Coordinaci√≥n del Sistema Nacional de Seguridad P√ļblica, no fue la panacea para resolver el problema de la criminalidad, s√≠ dej√≥ constancia de ser una herramienta que lograba uno de los elementos vitales en el combate a la delincuencia: la coordinaci√≥n interinstitucional a nivel nacional.

Ahora bien, en la nueva dinámica en la que cada entidad federativa debe hacer frente al problema delictivo, tenemos que reconocer con justicia, que los esfuerzos del Gobierno del Estado de Puebla han sido fructíferos, tan es así que Puebla se ubica como una de las diez entidades más seguras del país.

Entre los delitos del fuero com√ļn que se cometen con mayor frecuencia en el estado, destacan: lesiones, robo, da√Īo en propiedad ajena, homicidio, despojo, violaci√≥n, fraude, allanamiento de morada y ataques peligrosos, entre otros.

Como candidato del Partido Revolucionario Institucional, propongo un programa de seguridad p√ļblica que tenga como misi√≥n inmediata ampliar la cobertura y mejorar la capacidad de respuesta de los cuerpos de seguridad p√ļblica, convocando siempre a la participaci√≥n social ascendente.

Un programa que se apegue a la estrategia federal para no generar mayores distorsiones al Sistema Nacional de Seguridad P√ļblica, pero que garantice la unidad y la coordinaci√≥n necesaria para lograr la eficiencia y eficacia interna que necesitamos.

El Programa que propongo tiene siete ejes estratégicos, y 39 acciones respectivas; los ejes son los siguientes:

  1. Creaci√≥n de la Secretar√≠a de Seguridad P√ļblica
  2. Estricta selección de elementos policiacos
  3. Mayor cobertura y capacidad de respuesta
  4. Sistema Estatal de Información
  5. Equipamiento, tecnología e infraestructura
  6. Coordinación interinstitucional
  7. Participación social

Primer eje

Creaci√≥n de la Secretar√≠a de Seguridad P√ļblica.

La seguridad p√ļblica es la funci√≥n del gobierno que tiene por objeto la preservaci√≥n de las garant√≠as ciudadanas, pero su actuaci√≥n debe darse con estricto apego a las leyes y reglamentos que son objeto de esta materia, en tal virtud, ser√° conveniente considerar las siguientes acciones:

Primera.

Creaci√≥n de la Secretar√≠a de Seguridad P√ļblica.

Ha llegado el momento de crear la dependencia que se encargue de esta materia, un despacho que la atienda con el m√°s alto profesionalismo, como corresponde a una de las m√°s altas responsabilidades del gobierno.

Segunda.

Creación del Reglamento Interno de la Secretaría.

La creaci√≥n de la Secretar√≠a ameritar√° modificar tanto la Ley Org√°nica de la Administraci√≥n P√ļblica, como la ampliaci√≥n y actualizaci√≥n del Reglamento Interior de ella, con el prop√≥sito de que los mandos conozcan las atribuciones y facultades que deber√°n cumplir en el marco de la normatividad.

Tercera.

Creación de la Ley de Coordinación Estatal.

Impulsaremos la creaci√≥n de un Sistema de Seguridad P√ļblica Estatal, pero √©ste no debe ser un mero esquema de coordinaci√≥n interinstitucional, contar√° con un marco jur√≠dico que articule las distintas dependencias que integrar√°n este sistema.

Cuarta.

Reglamentar el funcionamiento de las c√°rceles preventivas.

Es conveniente asumir responsabilidades de cara a quienes se encuentran recluidos en las cárceles preventivas, pues no se cuenta con reglamentos que especifiquen qué derechos tienen, o cómo tratar a un detenido, indiciado o procesado que se encuentre en ellas.

Segundo eje

Estricta selección de elementos policiacos

Ante una delincuencia que se diversifica y especializa cada vez m√°s, es conveniente que el gobierno y la sociedad contin√ļen haciendo esfuerzos para contar con elementos policiacos mejor seleccionados, m√°s profesionales y expertos en prevenci√≥n y combate a la delincuencia, para tal prop√≥sito propongo las siguientes acciones:

Primera.

Selección e incorporación

De manera coordinada con el Registro Nacional de Personal Policial, manejaremos una estricta selección e incorporación de elementos; la sociedad tiene derecho a saber quiénes son los responsables de su seguridad y su tranquilidad, mediante este proceso evitaremos que personas viciadas, con tendencia delictiva o antecedentes negativos en otras corporaciones o entidades federativas, se infiltren en nuestras filas con propósitos delincuenciales.

Segunda

Formación policial

Se deben fortalecer los programas de formaci√≥n b√°sica de nuestros elementos policiacos, incorporando nuevas t√©cnicas de entrenamiento f√≠sico ‚Äď atl√©tico, de control de infractores y uso de nuevas tecnolog√≠as para la comunicaci√≥n, entre otras.

Tercera.

Servicio civil de carrera policial.

Para avanzar en la profesionalización de nuestros cuadros, tenemos que establecer el servicio civil de carrera policial. Esto nos permitirá, por una parte, dar estabilidad laboral al personal, y por la otra, invertir en su formación y capacitación con la seguridad de que estamos haciendo un gasto social para el futuro.

Cuarta.

Creación de la Carrera Técnica Policial.

Tenemos que acostumbrarnos a pensar que un polic√≠a es un servidor p√ļblico, de su preparaci√≥n depende la calidad en el trato al ciudadano y la eficiencia en su trabajo, por tanto, debemos valorarlo, reconocer e impulsar su preparaci√≥n como servidor p√ļblico, estableciendo en el sistema educativo y laboral, la acreditaci√≥n de la carrera t√©cnica policial. En este sentido, solicitaremos a nuestras universidades que incluyan en sus planes y programas esta preparaci√≥n.

Quinta.

Respeto al ascenso escalafonario.

Hay servidores p√ļblicos ejemplares, que con dedicaci√≥n y esp√≠ritu de servicio han entregado parte de su vida a la sociedad, vamos a revisar cuidadosamente su trayectoria para hacer efectivo su derecho al ascenso escalafonario que con toda justicia se hayan ganado.

Sexta.

Mejoramiento de sueldos y salarios.

Reconocemos su derecho al trabajo y a una vida familiar digna; que nuestros policías y sus familias, vean y sientan que con su trabajo es posible progresar, para ello y en la medida de lo posible, vamos a dignificar el ingreso económico de nuestros elementos policiacos.

Séptima.

Descentralización de los servicios de la Academia Estatal de Policía.

Vamos a mejorar esta academia; su concepto debe ser el de un recinto de capacitaci√≥n, conocimiento y cultura, que cuente con servicios b√°sicos como: aula virtual, biblioteca, talleres de c√≥mputo y educaci√≥n a distancia, un servicio que permitir√° que la capacitaci√≥n y la ense√Īanza, puedan impartirse en cualquier base de operaci√≥n del estado con la misma calidad que se tiene en la capital.

Octava.

Capacitación especializada.

La diversidad del perfil de nuestro personal, nos permitirá tener una gama de posibilidades de desarrollo humano, desde aquellos elementos que tengan cualidades de conciliación, los de visión estratégica para la prevención, y los de marcada astucia y valor para desarrollar tareas de alto riesgo.

Por ello, debemos celebrar convenios nacionales e internacionales, para capacitar a nuestro personal dentro de las mejores academias, y para todo tipo de necesidades y contingencias.

Novena

Estímulos a elementos que cursen estudios universitarios.

Muchos elementos policiales, por razones diversas truncaron sus estudios, y sin duda habr√° quien mantenga el deseo de continuar o concluir una carrera universitaria, por eso creo que lo m√°s justo ser√° brindarle las facilidades al alcance del gobierno, para que contin√ļe su formaci√≥n en el entendido de que la sociedad ganar√° un profesionista m√°s.

Décima.

Est√≠mulos y recompensas por buen desempe√Īo

Cumplir con ejemplar lealtad, disciplina y esp√≠ritu de servicio debe ser una caracter√≠stica del servidor p√ļblico profesional, por eso es conveniente distinguir y reconocer socialmente, a todos aquellos elementos que observen una conducta e historial de servicio intachable, el reconocimiento enaltece, dignifica y estimula al ser humano y lo hace m√°s productivo.

Décima primera.

Evaluación permanente al personal.

Todo lo que hemos expresado hasta aqu√≠ no ser√≠a posible, si no contamos con los m√°s modernos instrumentos de medici√≥n del desempe√Īo, que den seguimiento al historial laboral de nuestros elementos, que nos indiquen qui√©nes son dignos de la confianza del gobierno y la sociedad, o qui√©nes han perdido esa garant√≠a y tendr√°n que ser apartados de la instituci√≥n.

Tercer eje

Mayor cobertura y capacidad de respuesta

El delito se comete a todas horas y en todos lados, la inhibición del delincuente puede lograrse con la presencia física policial, pero para generar esta sensación disuasiva, debemos tener capacidad de cobertura en todo el estado, para lograrlo propongo las siguientes acciones:

Primera.

Mayor impulso a la Policía Metropolitana.

Es impostergable dar un mayor impulso a la Policía Metropolitana, para que sea un cuerpo especializado que se distinga por su aspecto físico y por tener una capacitación especial, que responda a las exigencias de la incidencia delictiva en la zona metropolitana de la ciudad de Puebla.

Convocaremos al municipio de Puebla y los de la zona conurbada, para reforzar este cuerpo policial y que cuente con la más sólida preparación para prevenir y combatir el delito en esta gran mancha urbana.

Segunda.

Regionalización Policial del Estado.

Nuestra entidad federativa tiene siete regiones muy bien marcadas por su orograf√≠a, flora y fauna, por su gente y su cultura. En materia delictiva tambi√©n es conveniente considerar estas diferencias regionales, porque est√° claro que cada regi√≥n tiene su propia problem√°tica, por esta raz√≥n, vamos a procurar que la seguridad p√ļblica se brinde conforme a las caracter√≠sticas demogr√°ficas y delincuenciales de cada regi√≥n del estado.

Tercera.

Vigilancia en carreteras del estado

A nivel federal los delitos en carretera tienen un peso muy significativo, están dentro de los diez primeros, por eso es conveniente implementar dispositivos propios en carreteras estatales y federales, para coadyuvar con la federación en la tranquilidad de las carreteras en nuestro estado.

Cuarta.

Patrullamiento aéreo.

Este es un recurso imprescindible, no es un derroche de recursos sino una necesidad. Actualmente se est√° implementando, pero creo que las horas que se trabajan por aire son a√ļn insuficientes. Tenemos que reforzarlo.

Quinta.

Creación de la Policía Forestal

La sustentabilidad es uno de los criterios fundamentales de nuestra propuesta de gobierno, por eso, vamos a crear la Secretar√≠a del Medio Ambiente y Recursos Naturales, y para lograr la preservaci√≥n y aprovechamiento racional de nuestros bosques, necesitamos un sistema de vigilancia especializado, con criterio muy distinto al del resto de la polic√≠a, necesitamos una especie de guardabosque consciente y experto, no corrompible y que trabaje de manera coordinada con los dem√°s grupos de¬† seguridad p√ļblica.

Cuarto eje

Sistema Estatal de Información

Este eje comprende las siguientes acciones:

Primera.

Historial policiaco.

Es muy importante conocer el historial de disciplina y desempe√Īo de nuestros elementos policiales, pero tambi√©n es importante conocer algunos aspectos de su vida social y familiar, su desempe√Īo como ciudadanos, como padres de familia, el Sistema Estatal de Informaci√≥n contendr√° estos datos, para utilizarlos de manera estrictamente institucional.

Segunda

Registro de delincuentes con reincidencia.

Este es un trabajo extenuante y amplio para cualquier sistema de informaci√≥n, sin embargo, es necesario. En muchas partes del mundo se realiza, pues la reincidencia no es una buena se√Īal ni para el gobierno ni para la sociedad, cuando la delincuencia de una persona se da en forma reiterada, la readaptaci√≥n social requiere una mayor atenci√≥n.

Tercera.

Modernización y difusión del servicio de emergencia 066.

El servicio que brinda este n√ļmero telef√≥nico ha sido importante, el diagn√≥stico se√Īala que tenemos que reasignarlo a la nueva Secretar√≠a de Seguridad P√ļblica, para evitar triangulaciones y ganar tiempo entre la llamada de auxilio y la respuesta de la autoridad.

Cuarta.

Implementación del 01-800 para la denuncia ciudadana.

Este n√ļmero apoyar√° a ciudadanos con incapacidad o imposibilidad para asistir a una agencia del Ministerio P√ļblico, y permitir√° que la autoridad ministerial registre una denuncia por tel√©fono, con el compromiso de que el ciudadano se presentar√° con posterioridad a ratificar la denuncia.

Quinta.

Actualización permanente del diagnóstico estatal.

El Sistema Estatal de Información será la base para clasificarla e integrarla en bases de datos estadísticos por: zona, región, municipio o comunidad, para analizarla y mantener permanentemente actualizado el diagnóstico estatal por región.

Esto servir√° para que el √°rea encargada del an√°lisis en prevenci√≥n y combate a la delincuencia, as√≠ como de fomento a la participaci√≥n social, dise√Īe las l√≠neas de acci√≥n estrat√©gicas que la corporaci√≥n deber√° seguir para reducir la incidencia delictiva.

Sexta.

Evaluaci√≥n permanente de las pol√≠ticas de seguridad p√ļblica.

Todos los programas de la Secretar√≠a de Seguridad P√ļblica, ser√°n dise√Īados con un planteamiento metodol√≥gico, contar√°n con indicadores de seguimiento y evaluaci√≥n, que nos muestren la aplicaci√≥n de los recursos, en contraste con los logros obtenidos.

Quinto eje

Equipamiento, tecnología e infraestructura policial

De la eficiencia en los medios internos de comunicación y del equipo de reacción, depende una respuesta rápida y coordinada. Una comunicación con deficiencias hace perder la posibilidad de actuar de manera oportuna, por eso, en este eje propongo las siguientes acciones:

Primera.

Mejoramiento del equipo de trabajo policial.

Hoy en día, la innovación tecnológica es muy avanzada y permite lograr cosas inimaginables en otro tiempo, por esta razón, es necesario adquirir equipos de comunicación interna, de monitoreo de vialidades y lugares con elevada incidencia delictiva, detectores de sustancias tóxicas, equipamiento de laboratorios de criminalística, y todo aquello que nos permita actuar con los elementos necesarios para prevenir y combatir a la delincuencia.

Segunda.

Mejoramiento del equipo de protección del personal.

El servidor p√ļblico de nuestras corporaciones est√° en permanente riesgo, su trabajo no es f√°cil, por eso es conveniente mejorar al m√°ximo el equipo de protecci√≥n, sobre todo para aquellos elementos cuyas misiones son de alto riesgo.

Tercera.

Dignificar los centros de readaptación social.

Sabemos que el costo de los centros de readaptación es elevado, sin embargo, tenemos que continuar mejorando el estado físico de las instalaciones y los servicios, para que la readaptación social sea efectiva, y por otra parte, evitar las fugas de reos.

Sexto eje

Coordinación interinstitucional.

La coordinación interinstitucional es el elemento medular, que permite la optimización de los recursos y el rendimiento de nuestros esfuerzos, para alcanzar los objetivos que nos proponemos. Sin un esquema eficiente de coordinación, la eficiencia y la eficacia serán pura ficción. Por ello, propongo las siguientes acciones:

Primera.

Conformaci√≥n del Gabinete de Seguridad P√ļblica.

Esta es una l√≠nea de acci√≥n que genera buenos resultados, permite reunir de manera peri√≥dica, a todos los titulares de las √°reas que tienen que ver con el tema de la seguridad p√ļblica.

Es una primera instancia de coordinaci√≥n, que permite el intercambio de informaci√≥n, se elabora una agenda com√ļn de riesgos y problemas, se distribuyen las actividades de acuerdo a competencias, se da seguimiento y se mantiene un balance permanente del estado que guarda la seguridad p√ļblica en el estado.

Segunda.

Conformaci√≥n del Sistema Estatal de Seguridad P√ļblica.

La coordinación de los diferentes organismos permitirá una concurrencia sistémica, en la que cada uno sabe dónde y cómo actuar, con quién y para qué coordinarse en momentos de necesidad o contingencia.

Tercera.

Coordinaci√≥n de la Secretar√≠a de Seguridad P√ļblica con otras dependencias.

Es un imperativo categórico que la Secretaría de Seguridad tenga una estrecha relación con dependencias como: la Secretaría de Gobernación, la de Medio Ambiente y Recursos Naturales, la Dirección del Sistema Estatal de Protección Civil, la Policía Judicial del Estado, la XXV Zona Militar, la AFI y la PFP, entre otras.

Cuarta.

Fortalecer la coordinación con entidades federativas circunvecinas.

Es muy importante que el titular de la Secretar√≠a de Seguridad P√ļblica, de acuerdo a sus funciones, maneje una estrecha relaci√≥n con sus hom√≥logos de otras entidades federativas, no s√≥lo para intercambio de informaci√≥n, tambi√©n para la elaboraci√≥n de planes estrat√©gicos de prevenci√≥n y combate a la delincuencia.

Quinta.

Regulación de las empresas de seguridad privada.

Admitamos que la seguridad privada es necesaria, hay ciudadanos que por sus actividades econ√≥micas requieren este servicio que el gobierno no puede brindar de manera exclusiva. No obstante, la actividad de estas empresas debe estar regulada por la Secretar√≠a de Seguridad P√ļblica.

Quienes proporcionan este servicio deber√°n contar con licencia vigente, con un reglamento que d√© normatividad a sus acciones laborales y con un registro de personal certificado por la Secretar√≠a de Seguridad P√ļblica Estatal.

Séptimo eje

Participación social.

Estamos viviendo la gran √©poca hist√≥rica de la participaci√≥n social, la sociedad lo es todo, sin su participaci√≥n muy escasas acciones de la vida p√ļblica son posibles. Para continuar alentando la vida democr√°tica y de la participaci√≥n social propongo las siguientes acciones:

Primera.

Alentar la cultura de la prevención, el respeto a la ley y la denuncia.

La prevenci√≥n del delito es una actitud que debe estar presente en todos nuestros actos individuales, familiares y sociales. La legalidad es un valor que tambi√©n debe acompa√Īarnos en todo momento, la debilidad en el valor de la legalidad provoca la corrupci√≥n, la corrupci√≥n genera la impunidad y √©sta alienta el delito.

Ahora bien, cuando nos encontremos ante un hecho delictivo, de injusticia o impunidad, lo legal y moral es denunciarlo ante la autoridad correspondiente; el silencio por temor o indiferencia indudablemente  darán cobijo a la impunidad, y a un círculo vicioso degradante para la sociedad.

Segunda.

Creación del Consejo Ciudadano para la Prevención del Delito.

Como una forma de participaci√≥n, vamos a convocar a las instituciones de educaci√≥n superior, organizaciones civiles y no gubernamentales, para que se constituyan en un organismo que dise√Īe, sugiera y difunda a la sociedad, distintas formas de prevenci√≥n del delito.

Tercera.

Fortalecer los Comit√©s Municipal de Seguridad P√ļblica.

Aunque en muchos casos los comit√©s ya existen, es conveniente revitalizar sus funciones, para ello, alentaremos a las autoridades municipales para que propicien las reuniones de evaluaci√≥n, analicen el tema de la seguridad p√ļblica en su entorno, y definan las medidas que gobierno municipal y sociedad, deber√°n tomar para prevenir la comisi√≥n de actos delictivos.

Cuarta.

Promover la evaluaci√≥n vecinal de la seguridad p√ļblica.

Una medida de participaci√≥n propicia para las grandes ciudades, donde la seguridad p√ļblica se maneja por sectores para garantizar una mayor eficiencia en la cobertura.

Su operaci√≥n consiste en que el jefe policiaco del sector, visitar√° los barrios, colonias, fraccionamientos y unidades habitacionales que le correspondan, para que previo calendario mensual, promueva reuniones con los vecinos para evaluar el tema de la seguridad p√ļblica, de esa manera podr√° focalizar los actos m√°s recurrentes, y aplicar medidas preventivas o de combate.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†

Quinta.

Capacitación al sector social.

La Secretar√≠a de Seguridad P√ļblica contar√° con un √°rea de participaci√≥n social y capacitaci√≥n, mediante ellas brindaremos orientaci√≥n tanto a empresarios como a vecinos. La cultura de la autoprotecci√≥n es vital para todos.

La cultura de la participaci√≥n social es un elemento fundamental para el futuro, en materia de seguridad p√ļblica tenemos que estrechar la comunicaci√≥n entre el gobierno y la sociedad, hacer m√°s amable esta relaci√≥n, trabajar juntos en la colonia, el barrio, el fraccionamiento. Adoptar las medidas necesarias para proteger a nuestras familias y nuestro patrimonio.

Reconozco que el gobierno, y en concreto, los cuerpos policiales tenemos que hacer mucho m√°s para recuperar la confianza ciudadana. Aspiramos a que alg√ļn d√≠a, el ciudadano y el polic√≠a como servidor p√ļblico, caminen juntos en la calle con tranquilidad y con respeto.

Se√Īoras y se√Īores:

Esta propuesta es práctica, realizable con nuestros propios medios y esfuerzos, viable en todos sentidos, por eso los convoco para que la analicen, la comenten y la enriquezcan.Estamos abiertos a todas las opiniones. En este tema la participación social es realmente fundamental y urgente, lo importante es que todos vivamos en el orden, en la tranquilidad y en el progreso.

Mi compromiso es hacer de Puebla el estado con la mejor seguridad p√ļblica en el pa√≠s.

Trabajemos unidos por una Puebla segura.

Muchas gracias.